Los beneficios del Yoga durante el embarazo

El yoga durante el embarazo es una disciplina que permite a la madre gestante armonizar de forma fluida su cuerpo y mente, al tiempo que alivia problemas comunes durante el embarazo como la hinchazón, los dolores de espalda y piernas.

Actualmente muchos gineco-obstetras recomiendan la práctica de este ejercicio, debido a que ayuda a la mujer embarazada a conservar su elasticidad y la prepara mejor tanto de forma física y emocional, para recibir al bebé.

Las clases de yoga prenatal se pueden iniciar en cualquier momento, sin embargo a medida que avanza la gestación, la embarazada deberá evitar posturas en las que puedas perder el equilibrio.

 

Beneficios del yoga durante el embarazo

  • Mejora la circulación  y disminuye la posibilidad de retención de líquidos.
  • Alivia los dolores de espalda y nervio ciático, al mejorar la postura.
  • Los ejercicios de respiración calman a la madre y oxigenan el cerebro. Ofrece paz y bienestar
  • Ayuda a reducir la ansiedad, también a conectar con la experiencia de estar embarazada y vincularse con el bebé.

Asimismo, una vez que la madre ya ha dado a luz a su bebé, podrá seguir practicando yoga, lo cual es excelente porque le aportará:

  • Estabilidad emocional, indispensable para esta nueva etapa de desvelo y cambios.
  • Fortaleza en los músculos abdominales y el suelo pélvico. De esta forma, se recuperar la figura rápidamente después del embarazo.
  • Se puede iniciar seis semanas después del  parto.

Posiciones de yoga durante el embarazo 

Si nunca has hecho yoga y deseas comenzar, debes hacerlo de mano de un experto que te guíe en cada paso del proceso, para no dañar ningún músculo o poner en riesgo la salud de tu bebé. De acuerdo al portal http://inatal.org/, las posiciones de yoga más usadas para las embarazadas son estas.

Posición de loto (BaddhaKonasana). La postura preparatoria para la sesión de yoga ayuda a relajar y descansar la parte inferior de la espalda. Consiste en sentarse con las piernas cruzadas, la espalda recta y las manos apoyadas sobre las rodillas.

Posición del águila (Garusasana Arms). Sentada de rodillas, cruzas los brazos por delante de tal manera que el brazo izquierdo esté por encima del derecho. Manteniendo las palmas juntas, levantas los codos y estiras los dedos hacia el techo. Mejora la concentración y el sentido del equilibrio, y ayuda a calmar la ciática o dolor de espalda.

Viparita Karani. Tumbada en el suelo con la cadera lo más pegada posible a la pared, estira las piernas hacia arriba. Manténlas un poco separadas. Es una posición con poderosos efectos sobre la circulación y la presión sanguínea, pero durante la gestación hay que ser precavidas al realizarla, pues estar con la barriga hacia arriba puede resultar incómodo.

Posición del bebé (Balasana). Imitar la posición del bebé es una buena forma de relajarse. Tumbada boca abajo, flexiona la pierna derecha, apoyando la rodilla de lado a la altura de la cadera. Deja la pierna izquierda extendida. El brazo derecho también debe estar flexionado, mientras que el izquierdo, debe estar debajo de la mejilla o extendido al lado del tronco, apoyado en el suelo y con la palma de la mano hacia arriba. El tronco debe estar levemente elevado y apoyado del lado izquierdo, al igual que la mejilla.

Posición del gato. A cuatro patas, inspira mientras llevas tu barbilla hacia el pecho, encorvando la espalda en forma de U, y exhala arqueando la espalda mientras subes la cabeza hacia el cielo. Esta asana actúa liberando la columna vertebral del peso y la presión y relajando la espalda.

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