Razones para practicar natación durante el embarazo

La piscina es un medio ideal para hacer ejercicio durante el embarazo. Te contamos todas las ventajas de la natación y algunos trucos para practicarla con seguridad durante el embarazo.

Dentro del agua, la futura mamá se siente ligera y deja de notar durante un rato la tensión de la espalda. Como el cuerpo pesa menos, puede realizar, sin apenas esfuerzo, movimientos que fuera del agua le costarían mucho. Además, la presión que ejerce el agua le impide hacer movimientos bruscos y, por tanto, sufrir posibles traumatismos. Un rato de natación suave o de gimnasia acuática tiene muchas otras ventajas:

  1. Mejora el tono muscular, ya que el agua ofrece una resistencia que obliga a trabajar piernas, glúteos y pelvis.
  1. Estimula la circulación de la sangre, que se ve favorecida por la posición horizontal que se adopta al nadar. En consecuencia, previene las varices, la hinchazón y los calambres.
  1. Aumenta la resistencia pulmonar al trabajar de forma aeróbica (es decir, sin fatiga).

Precauciones en el agua

La natación durante el embarazo es saludable, pero usa siempre el sentido común y sigue estas recomendaciones:

  • Dúchate antes de meterte en el agua para evitar cambios bruscos de temperatura.
  • Entra lentamente en la piscina por las escaleras, de espaldas al agua y con cuidado para evitar los resbalones.
  • No te bañes en el mar si el agua está fría, sucia, hay olas altas o mucha gente.
  • Realiza la actividad de forma progresiva, comenzando por un calentamiento.
  • No excedas de 140 pulsaciones por minuto.
  • Evita las apneas (buceos prolongados) y nada siempre en compañía.
  • Dúchate al salir y quítate el bañador mojado.
  • Pon una toalla seca sobre el borde de la piscina o la arena antes de sentarse.
  • Fuera del agua, usa calzado de goma que sujete bien.

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