Herramientas positivas para maestras en el aula

Quienes tienen niños en edad escolar y han recibido continuamente notas negativas sobre la conducta o rendimiento escolar de sus hijos, saben la preocupación que esto genera en los padres y la ansiedad que provoca en el niño al ser calificado como “hablador, flojo, distraído o mala conducta”.

 

Para Indira Jaimes y Anabel Rebollo,  licenciadas en educación y directoras del centro Educa, lo ideal es que las maestras hagan uso de los refuerzos positivos en el aula, el cual es definido como el procedimiento en el cual se utiliza un estímulo (Reforzador) tangible o social para que aumente la probabilidad de que una conducta se repita.

 

“Sí queremos que un niño culmine sus actividades a tiempo, le ofrecemos con anticipación un reforzador positivo (un stiker, tomando en cuenta que al niño le gustan mucho los Stiker) si cumple lo que se le pidió, automáticamente recibirá su reforzador, generando en él la probabilidad de que tal conducta se repita todos los días,  en cambio si no cumple con lo previamente establecido, el niño no recibirá tal reforzador”, explica Jaimes.

 

Para esta educadora, lo idóneo es que las maestras puedan establecer una rutina de trabajo en el aula, en donde los niños conozcan claramente cómo será el desarrollo de la jornada escolar. “Cuando los niños conocen esto, los niveles de ansiedad disminuyen y la concentración aumenta”.

 

¿Qué pasa con la motivación y la autoestima de un niño que todos los días recibe en su cuaderno “no terminó, incompleto, debe mejorar…”?

 

Tomando en cuenta que cada maestro es autónomo en el ejercicio de su profesión, Rebolledo recomienda evitar el uso de las caritas triste, ya que generan en los niños frustración, llanto, tristeza, baja autoestima, desmotivación y pocas ganas de hacer su mayor esfuerzo para lograr el objetivo.

 

Sin embargo también aclara que  “la maestra dentro del aula es un modelo que los niños tienden a imitar y qué pasa cuando la maestra empieza a etiquetar, pues el resto de los niños también lo empiezan hacer”.

 

Para esta educadora los niños que han recibido una etiqueta dejan de ser reconocidos por sus logros y méritos ya que la etiqueta tiene mayor poder, teniendo esto un efecto negativo en la autoestima de los mismos. “Se recomienda dejar las etiquetas de un lado, respetar a todos los niños por igual llamándolos por sus nombres y fijándose en sus potencialidades en vez de sus áreas de mejoras”.

 

Recomendaciones para las maestras en aula

Eliminar etiquetas, ya que éstas determinan su comportamiento dentro del aula y en el colegio en general. Ejemplo: Fulano no copia, Fulano no escribe, Fulano es flojo

 

Recordar que todos niños pueden realizar todas las actividades que le colocan, siempre y cuando le den el tiempo suficiente para hacerlo.

 

Respetar los ritmos de trabajo. No todos los niños son iguales, ni realizan las actividades al mismo tiempo, por tal, es importante conocer el ritmo y tiempo que utiliza para realizar sus tareas.

 

Trabajar con reforzadores, ya que con estos en ocasiones se logra obtener la conducta deseada. Ejemplo: Diego si copias el diario te daré una carita feliz.

 

Reconocer el trabajo que realizan. Ejemplo: Diego que niño tan inteligente eres, copiaste toda su tarea !Muy bien!

 

No colocar las tareas o actividades como castigo, las tareas son un deber no castigo.

 

Colocar en los primeros puestos los niños que se les dificulte la concentración.

 

Mantener el refuerzo positivo mientras realizan alguna actividad. Ejemplo: estas copiando el diario que bueno, excelente!.

 

Creer en que los niños, son capaces de realizar lo que usted  como docente les está pidiendo. Dele la confianza.

 

Evitar los gritos. Recuerde que el amor es la clave para una educación sana.

 

Reciba a sus estudiantes con alegría en el salón de clases. Ellos hacen un enorme esfuerzo al ir al colegio, valórelo!

 

Si realizan las actividades esperadas dentro del aula de clases, valórele su esfuerzo y reconózcalo frente a sus representantes y compañeros.

 

Emplear palabras motivadoras, para estimular a los niños a lograr los objetivos planteados. Ejemplo: ¡Lo lograste! , ¡Ves que si puedes hacerlo!, ¡Me siento orgullosa de ti!, etc

 

Utilizar palabras claves para recordarle a los niños que están trabajando, por ejemplo: “estamos copiando de la pizarra”, “a trabajar”, “vamos”.

 

Evitar la utilización de palabras que desmotiven al niño, ejemplo: “tú siempre con lo mismo”, “tú nunca haces nada”, “cuando no”, “que raro”.
Si algún niño presenta tal conducta de manera permanente y tales técnicas hayan sido utilizadas, sin generar algún cambio positivo, se recomienda a los padres a acudir a un especialista.

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